Plagas y enfermedades

10 enfermedades de las plantas

10 Enfermedades de las plantas

10 Enfermedades de las plantas

10 enfermedades de las plantas que puedes resolver de una manera sencilla, casi sin pensar.

10 enfermedades de las plantas que puedes resolver observándolas, observar siempre a esas amigas silenciosas, misteriosas, pero… tan útiles. Como hilo conductor, debo decirte que a las plantas les gustan los mínimos, agua justa, no a los excesos de sol, nunca calores y sin miedo al fresquito… Si te identificas con alguno de estos apartados.Si tus plantas se encuentran en estas tesituras, ya sabes qué hacer

Una tarea mal realizada o a destiempo puede ocasionar graves problemas en el #jardín. Lo mejor para curar las enfermedades de las plantas es evitarlas, por lo que te contamos 10 situaciones diferentes y la mejor manera de actuar en ellas. Y recuerda, muchos errores son provocados más que por lo que se hace, por lo que no se hace en su momento.

1/ plantas que no crecen Cámbialas de sitio

Antes de plantar, conoce las necesidades de cada ejemplar que hayas comprado: suelo, exposición, clima… Evita especies demasiado exóticas y vigila el drenaje o permeabilidad del suelo ya que el suelo fresco del atlántico permite combinaciones de rododendros, azaleas y hortensias, pero si está expuesto al calor, deberías optar por especies mediterráneas, como jaras, retamas o coronillas. Evita enfermedades de las plantas

2/ La tierra está encharcada Modera el riego

Las plantas no deben pasar sed, perotampoco pueden estar encharcadas, ya que sus raíces se pudrirían y acabarían muriendo. Eso sí, riega en cuanto observes que la tierra presenta un color pálido o se separa de las paredes del tiesto. Ten en cuenta también que los ejemplares que estén en una exposición de pleno sol requerirán más agua.

3/ Hojas quemadas en las plantas de interior Aléjalas de los rayos del sol

Una de las claves para que las plantas de casa duren mucho es la luz. Sitúalas cerca de la ventana, sin que les dé el sol de lleno, que puede quemar sus hojas y flores. Plantas como begonia, anturio, ciclamen, azalea o clivia no soportan los rayos del sol directos. Además, ten en cuenta que estas plantas tampoco resistirán en una habitación con excesivo calor. Riega sobre el sustrato y recuerda no mojar nunca las flores ni el follaje

4/ No florecen Poda cuando toque

No vale cualquier época para podar las plantas. Los arbustos que florecen en verano y otoño, como  budleya o adelfa, admiten una poda en primavera para fortalecer los vástagos. Sin embargo, los de primavera (forsitia, lilo…) no pueden ser cortadas hasta el final de la floración; así la madera nueva crecerá y se llenará de flores al año siguiente.

5/ Dudas a la hora de segar Hazlo a menudo

En verano corta el césped cada semana. Aunque el desarrollo sea escaso, no dejes que crezca más de la cuenta. Si lo haces, disminuirá su resistencia al pisoteo y se debilitará la base de los tallos. Hazlo por líneas, a una altura entre 1,5 y 2,5 cm, dependiendo de los tipos de césped. En otoño e invierno, con un recorte una vez al mes será suficiente.

6/ Las malas hierbas  lo invaden todo Contrólalas en primavera  

Aparecen en cualquier lugar y época, y son el césped, el huerto y la rocalla las zonas más sensibles. Para mantenerlas a raya, practica una escarda meticulosa durante la preparación del terreno. Si la aparición es masiva, recurre a tratamientos herbicidas, que se aplican con productos de contacto en primavera, como Herbicida Total, de Bayer. Procura no alcanzar a otras plantas para evitar daños.

7/ las flores están marchitas Elimínalas enseguida

En cuanto observes flores marchitas y secas en tus plantas, quítalas. Es más importante de lo que crees para su salud, ya que son una fuente de propagación de enfermedades, pero, además, con ello alentarás su crecimiento y la siguiente floración. Algunas aromáticas, como la lavanda, el romero, la santolina y la salvia, ven cómo sus espigas florales se secan y se lignifican. En este caso requieren una poda para que puedan brotar con fuerza en primavera.

8/ Daños por hongos Corrige el sistema de riego

Planificando bien el riego y utilizando el método más apropiado para cada zona de tu jardín evitarás en buena medida que las plantas sufran daños. Riega en el sistema radicular y no sobre la parte aérea de los ejemplares, y recuerda que el sol no debe estar presente si quieres evitar terribles quemaduras en las plantas. Utiliza la manguera con baja presión y la regadera con alcachofa para pulverizar el agua y conseguir que humedezca la tierra sin causar hoyos ni canales. Junto a esto, puedes optar también por el sistema de goteo y filtración o porosidad mejor que por el sistema de aspersión y difusión. No olvides que éste desperdicia más agua y moja las hojas y flores con el peligro de aparición de hongos.

9/ Plantas quemadas por el abono Aplica menos cantidad

No te quedes corto ni te excedas a la hora de incorporar abono al terreno. En todo caso, el jardín asume mejor la falta de nutrientes que el exceso, aunque lo ideal es que encontrases el punto medio. Si las plantas sufren por falta de agua, como suele ocurrir en verano, retrasa la operación, ya que no absorberán bien el fertilizante y podrían resultar dañadas con quemaduras. Evita utilizar un abono con alto contenido en nitrógeno al final de la temporada estival; de lo contrario podrías estimular un crecimiento tardío que estará expuesto a daños por los fríos.

10/ Plagas continuas Separa más las plantas

La plantación apiñada de las anuales, que crea por lo general un microclima fresco y húmedo y evita, además, la desecación del terreno al mantenerlo sombreado, conlleva algunos peligros en otras especies. Por ejemplo, en las vivaces, como pueden ser la fácil propagación de plagas y enfermedades, un crecimiento inadecuado o la falta de floración. Para evitar riesgos, es mejor que respetes la distancia de plantación, mantén una ventilación adecuada y elimina las partes muertas para permitir la mayor entrada de aire y luz posible.

10 #enfermedades de las #plantas

NO COMETAS ESTOS FALLOS

• Regar con agua muy alcalina. Llena una regadera y deja que repose una noche o hierve el agua y espera a que se enfríe.

• Plantar a excesiva profundidad. La parte superior del agujero debe estar al nivel de la superficie del compost de la maceta.

• Atar muy fuerte los tallos al soporte. Realiza ataduras firmes, pero sin apretar, para que la savia circule sin obstáculos y los tallos puedan ensanchar libremente.

• Utilizar herramientas mal afiladas. Afila bien después de cada temporada de poda o cada vez que se mellen.

• Poner plantas ácidas en terreno calcáreo. Incorpora tierra de brezo o castaño para corregir el suelo.

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